Su padre lo introdujo a las drogas a los 6 años y a los 8 ya era adicto. Aún así logró ser el actor mejor pago

Hay historias de superación que parecen imposibles. La de Robert Downey Jr. es una de ellas.

Hoy es uno de los actores mejor pagados de la historia del cine, el hombre que dio vida a Iron Man y que generó cientos de millones de dólares con el Universo Marvel. Pero su camino empezó de la forma más oscura posible.

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El inicio a los seis años

Robert Downey Jr. nació en 1965 en Nueva York. Su padre, Robert Downey Sr., era un cineasta experimental del underground y un hombre de la contracultura.

En una fiesta en casa, cuando el pequeño Robert tenía apenas seis años, su padre lo vio probar un poco de vino. En lugar de quitárselo, le pasó un porro de marihuana y le dijo algo así como: “Prueba esto en vez de beber”.

Años después, Downey Sr. reconoció que fue “un error terrible y estúpido”. Dijo que en esa época muchos pensaban que no era hipócrita compartir con los hijos lo que ellos mismos consumían. Se arrepintió profundamente.

Para Robert Jr., aquel momento marcó el comienzo.

Adicto a los ocho años

Según ha contado el propio actor, a los ocho años ya era adicto. El consumo se normalizó en su entorno. Las drogas formaban parte de la vida familiar y de los rodajes de su padre. Lo que empezó como marihuana terminó escalando a cocaína y heroína en la adolescencia y la juventud.

Durante años, Downey Jr. vivió atrapado en un ciclo de consumo, arrestos, rehabilitaciones fallidas y problemas legales. Llegó a pasar tiempo en prisión. En una de sus declaraciones más crudas describió su adicción como “tener una escopeta en la boca, con el dedo en el gatillo y disfrutar el sabor del metal”.

Hollywood lo consideraba un riesgo enorme. Las aseguradoras no querían cubrirlo. Muchos estudios no querían contratarlo.

El punto de inflexión

El cambio real llegó a principios de los 2000, especialmente a partir de 2003, con el apoyo de su esposa Susan Downey. Ella le puso un ultimátum y él decidió, por fin, comprometerse con la sobriedad de forma seria.

Desde entonces ha mantenido su recuperación. Ha hablado de terapia, programas de 12 pasos, artes marciales, meditación y, sobre todo, de responsabilidad personal. Nunca se presentó como víctima. Incluso le dijo a su padre que no lo culpaba.

El regreso imposible

Cuando Marvel lo eligió para interpretar a Tony Stark en Iron Man (2008), muchos pensaron que era una apuesta demasiado arriesgada. Le pagaron apenas 500.000 dólares por la primera película.

El resto es historia. Iron Man se convirtió en el motor del Universo Cinematográfico de Marvel. Downey renegoció contratos y terminó ganando decenas de millones por película. Se estima que solo con Marvel generó entre 400 y 600 millones de dólares a lo largo de los años, convirtiéndose en uno de los actores mejor pagados de la industria.

La lección

La historia de Robert Downey Jr. no es solo de talento. Es de alguien que empezó con todas las de perder: exposición temprana a las drogas, adicción infantil, años de caos y una industria que le dio la espalda.

Y aun así, reconstruyó su vida.

Hoy, cuando se habla de él, muchos recuerdan al genio carismático de Tony Stark. Pocos recuerdan al niño de seis años al que su propio padre le ofreció un porro “por diversión”.

Esa diferencia entre el punto de partida y el punto de llegada es lo que hace que su historia siga impactando.

¿Conocías este lado de la vida de Robert Downey Jr.? Cuéntame en los comentarios.