Escapó de casa a los 17 con un cepillo de dientes y una manzana… hoy es una de las cantantes más icónicas del mundo

Escapó de casa a los 17 con un cepillo de dientes y una manzana: la infancia oscura de Cyndi Lauper

Antes de ser la mujer del pelo de colores, de “Girls Just Want to Have Fun” y de una de las carreras más longevas del pop, Cyndi Lauper fue una adolescente que decidió huir de su propia casa con casi nada encima.

Nació el 22 de junio de 1953 en Queens, Nueva York. Su infancia estuvo marcada por la inestabilidad. Sus padres se divorciaron cuando ella tenía unos cinco años. Su madre, Catrine, trabajaba largas jornadas como camarera para sacar adelante a Cyndi y a sus hermanos.

El padrastro y el punto de quiebre

La madre se volvió a casar. El nuevo marido resultó ser un hombre violento. Según ha contado la propia Cyndi en su autobiografía y en varias entrevistas, el padrastro golpeaba a su madre y amenazaba con violar a ella y a su hermana mientras la mujer trabajaba.

La situación llegó a un límite cuando Cyndi, con 17 años, lo descubrió espiándola a través de un agujero en la puerta del baño mientras se duchaba. Escuchó su risa y vio su sombra. Fue el momento definitivo.

Agaró un cepillo de dientes, ropa interior de cambio, una manzana y un ejemplar del libro Grapefruit de Yoko Ono… y se fue.

Los años de supervivencia

Después de escapar, vivió con su hermana durante un tiempo y luego se mudó por su cuenta. Trabajó en lo que encontró: recepcionista, camarera en un IHOP, vendedora de zapatos, paseadora de caballos en el hipódromo de Belmont. Llegó a dormir en lugares precarios y a pasar hambre. En una ocasión, según ha relatado, comió una ardilla que su entonces novio había cazado.

También sufrió agresiones sexuales. En su libro detalla un episodio especialmente brutal en el que fue agredida por un miembro de una de las bandas con las que tocaba, con la complicidad de otras personas presentes.

A pesar de todo, nunca dejó de cantar. Tocaba en bares de Long Island, formó grupos y sobrevivía como podía mientras intentaba hacerse un hueco en la escena musical de Nueva York.

El camino hacia la fama

Después de años de lucha, de bandas que no despegaban y de casi tirar la toalla, llegó She’s So Unusual en 1983. El disco la convirtió en una estrella mundial. “Girls Just Want to Have Fun”, “Time After Time” y “True Colors” no solo fueron éxitos: se convirtieron en himnos de libertad, de identidad y de resiliencia.

Cyndi nunca ocultó su pasado. Al contrario: lo ha usado para hablar de abuso, de derechos LGBTQ+ y de la necesidad de proteger a los adolescentes vulnerables. Fundó el True Colors Fund precisamente pensando en jóvenes sin hogar, un tema que conoce de primera mano.

Salud emocional y el precio de sobrevivir

Especialistas en trauma señalan que crecer en un entorno de violencia y abuso sexual deja marcas profundas en la forma de vincularse, de confiar y de sentirse seguro en el mundo. Cyndi ha hablado de terapia, de los años en los que la fama casi la destruye y de cómo el arte se convirtió en su vía de canalizar el dolor.

Su historia no es solo la de una cantante exitosa. Es la de una adolescente que decidió que merecía algo mejor que el miedo constante y que, contra todo pronóstico, lo consiguió.

Hoy, décadas después, sigue subiendo a los escenarios con la misma energía. Y detrás de cada actuación sigue estando aquella chica de 17 años que salió de casa con una manzana y la determinación de no volver atrás.

¿Conocías esta parte de la vida de Cyndi Lauper? ¿Qué te parece su forma de transformar el dolor en arte y activismo? Déjame tu opinión en los comentarios.