En el mundo de la televisión, siempre ha habido formas creativas de llamar la atención del público. Pero pocos casos han generado tanto debate como el de un canal albanés que decidió que sus presentadoras dieran las noticias de una forma muy atrevida: sin sujetador y con chaquetas abiertas.
Esta historia, que comenzó hace algunos años, sigue generando opiniones divididas. ¿Fue una estrategia audaz para aumentar la audiencia o se pasó de la raya? Vamos a conocer todos los detalles de este caso que dio la vuelta al mundo.
El concepto que sorprendió a Albania

En 2016, el canal Zjarr TV, de Albania, implementó un formato que rápidamente se hizo viral. Sus presentadoras aparecían en pantalla con chaquetas elegantes, pero sin nada debajo, dejando ver parte del escote de forma provocativa mientras leían las noticias más importantes del día.
Albania es un país relativamente conservador en los Balcanes, con una fuerte influencia cultural y religiosa. Por eso, esta decisión no pasó desapercibida. El propietario del canal, Ismet Drishti, defendió la idea con un argumento interesante: según él, era una forma simbólica de mostrar “transparencia” en las noticias.
“En un país donde las noticias han sido manipuladas durante décadas, la gente necesitaba ver la información tal cual es: desnuda”, declaró en su momento.
El contexto histórico de Albania
Para entender mejor esta decisión, hay que recordar la historia reciente de Albania. Durante casi 40 años estuvo bajo un régimen comunista muy estricto liderado por Enver Hoxha. La censura era total y la libertad de expresión prácticamente inexistente.
Cuando el país abrió sus puertas a la democracia, los medios de comunicación comenzaron a experimentar con formatos más libres. Zjarr TV vio en este concepto una oportunidad para diferenciarse y captar audiencia en un mercado muy competitivo.
Las estrellas del formato: Enki Bracaj y Greta Hoxhaj
La presentadora que más fama ganó con este estilo fue Enki Bracaj, una joven de 21 años que estudiaba relaciones públicas. Se presentó a la audición con la blusa abierta y consiguió el puesto. Según ella, consultó con sus padres antes de tomar la decisión y recibió su apoyo.
Más tarde llegó Greta Hoxhaj, de 24 años, quien también adoptó el mismo estilo. En entrevistas, Greta comentaba que en su vida diaria se vestía de forma normal, pero en el programa se transformaba. “Es solo para la televisión”, decía.
Ambas se convirtieron rápidamente en figuras muy populares. Los videos del canal acumulaban cientos de miles de vistas en YouTube y las imágenes se compartían masivamente en redes sociales.
Las reacciones divididas
Como era de esperar, no todos estuvieron de acuerdo. Mientras algunos espectadores celebraban el aumento de audiencia y decían que “hacía más interesante ver las noticias”, otros lo criticaron duramente.
Críticos en redes sociales y algunos periodistas consideraron que este formato cosificaba a las mujeres y no aportaba nada positivo al periodismo. “La televisión debería tener estándares más altos”, comentaban muchos.
Sin embargo, el canal defendió su posición argumentando que cada persona es libre de cambiar de canal si no le gusta el formato.
¿Innovación o estrategia de rating?
Más allá de la polémica, el caso plantea preguntas interesantes sobre la televisión actual: ¿hasta dónde se puede llegar para captar audiencia en un mundo lleno de contenido? ¿Es válido usar el atractivo físico para que la gente preste atención a las noticias?
En muchos países, incluyendo varios de Latinoamérica, también se ha debatido sobre cómo se presenta la información en televisión y el rol de la imagen de las conductoras.
El legado de esta historia
Aunque han pasado varios años, esta historia sigue generando conversación. Demuestra cómo un formato atrevido puede generar miles de comentarios, shares y debates en redes sociales.
En la era de TikTok, Instagram y YouTube, la competencia por la atención es feroz. Este caso de Albania se convirtió en un ejemplo extremo de cómo algunos medios buscan diferenciarse.
¿Qué opinas tú? ¿Crees que este tipo de estrategias ayudan a que más gente vea las noticias o simplemente distraen del contenido? ¿Debería haber límites en cómo se presentan las presentadoras en televisión?
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