
Desde el accidente nuclear de 1986, la zona de exclusión de Chernobyl se convirtió en uno de los lugares más contaminados del planeta. Sin embargo, entre las ruinas y la vegetación silvestre, algo inesperado sobrevivió: cientos de perros callejeros.
Hoy, casi 40 años después, estos animales siguen habitando el área más radiactiva. Y lo más sorprendente no es que estén vivos… sino lo que la ciencia acaba de descubrir sobre ellos.
¿De dónde salieron estos perros?
Cuando se evacuó la zona, muchos habitantes tuvieron que abandonar a sus mascotas. Con el tiempo, esos perros domésticos se volvieron salvajes y formaron manadas que se adaptaron a vivir en un entorno extremadamente hostil.
Actualmente se estima que hay entre 700 y 800 perros semi-ferales dentro de la zona de exclusión. Algunos viven literalmente al lado de la central nuclear, en zonas donde la radiación supera varias veces los límites seguros para humanos.
El descubrimiento científico que sorprendió al mundo
En 2023, un equipo internacional de investigadores (incluyendo científicos de la Universidad de Carolina del Sur, Columbia University y el National Human Genome Research Institute) analizó el ADN de 302 perros que viven dentro y cerca de Chernobyl.
El resultado fue impactante:
- Los perros que viven junto a la planta nuclear son genéticamente distintos de los que viven a solo 16 kilómetros de distancia (en la ciudad de Chernobyl).
- También son diferentes de cualquier otra población de perros del mundo.
- Se identificaron cientos de regiones genómicas que muestran signos de selección natural.
Sin embargo, un estudio posterior (2024) reveló que no hay evidencia de un aumento significativo en la tasa de mutaciones causado por la radiación. Es decir, no se están mutando de forma acelerada como muchos pensaban. Su diferenciación genética parece deberse más a la selección natural y al aislamiento poblacional.
¿Están adaptados a la radiación?
Los científicos aún no pueden afirmar que estos perros sean “inmunes” a la radiación. Lo que sí han observado es que han logrado sobrevivir y reproducirse durante generaciones en un entorno tóxico.
Algunos genes relacionados con la reparación del ADN y el sistema inmune aparecen con mayor frecuencia en estas poblaciones, lo que sugiere una posible adaptación. Pero se necesitan más estudios para confirmarlo.
Por qué importan estos perros
Los perros de Chernobyl se han convertido en un laboratorio natural único. Estudiarlos puede ayudar a entender cómo la exposición crónica a bajos niveles de radiación afecta a los mamíferos a largo plazo… incluyendo a los humanos.
Organizaciones como Clean Futures Fund y Scientists for a Better World trabajan para esterilizar, vacunar y cuidar a estos animales, mientras se realizan las investigaciones científicas.
Descartan especulaciones sobre mutaciones
El impactante color azul generó un sinfín de especulaciones sobre posibles mutaciones genéticas vinculadas a la radiación de Chernóbil. Sin embargo, los expertos descartan esa posibilidad.
«No estamos diciendo en absoluto que esté relacionado con la radiación de Chernóbil», afirma Betz.
Según la veterinaria, los perros probablemente se revolcaron en una sustancia viscosa que se les quedó pegada en el pelaje: «Sospechamos que esta sustancia procedía de un antiguo baño portátil que se encontraba en el mismo lugar que los perros», explica.
¿Qué te parece esta historia? ¿Crees que la naturaleza siempre encuentra la forma de adaptarse, incluso en los peores escenarios? Déjame tu opinión en los comentarios.